martes, 21 de marzo de 2017

Quiero ser río


Los minutos se deslizan al ritmo de la Primera Arabesca de Debussy, parece que se detienen, pero son constantes.
Se van los días y me abrazo de las noches sin quererlas soltar, no quiero salir de su oscuridad. Por eso al primer saludo del sol, cierro mi corazón para que no se le olviden las estrellas. Ellas me rodean creando hermosas figuras en mi cielo, me recuerdan el pasado y transforman el presente.
Mis ojos no quieren ver lo evidente, se imaginan otros horizontes mientras el mundo se pierde entre el polvo que causan las bombas exteriores e interiores.
La columna está dolorida por tanto no cargar, por empeñarse en su posición fetal que debió superar hace más de tres pares de manos, las cuales no han aprendido o no quieren soltar.
Suspendido mi cabello corre con el agua, flota en los líquidos de lo incomprensible, de la negación, la fascinación por la calma. Contrarios a las olas del mar que me arrastran y me estampan contras las rocas. No quiero ser mar, quiero ser río y seguir mi propio camino sin detenerme.
Ahora soy una hermosa laguna inmóvil y quieta, que esconde dentro de sí hermosas ciudades perdidas en el tiempo, donde los peces de colores han hecho su hogar feliz y tranquilo. Los rayos del sol dan brillo a mis aguas verdes, inertes en la quietud de tiempos que no corresponden con el ahora.

Del fondo surge una fuerza que me obliga a moverme, pero las pesadas montañas me lo impiden; cantan despacio muchas historias que aturden mi silencio. Sin que ellas lo quieran me hacen invocar a la tierra y al viento para que me ayuden a salir de mi.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola! Soy Roger, pasaba por aqui a leerte, saludarte, que bien que sigues escribiendo!

Ojalá podamos seguir en contacto, usas alguna red social?

Saludotes!!!

Insmomniamental dijo...

Muchas gracias Roger!! Saludos