lunes, 12 de julio de 2010

Entre nubes

Me acorde de muchas cosas que había olvidado y muchas otras las imagine, era como si pudiera adelantarme un poco a lo que pasaría; desfilaban tantas imagines rápidas en mi cabeza, una después de la otra, parecían mezcladas pero las entendía en su extraño orden, y pensé que estaba a punto de que todo eso sucediera, y yo no había hecho nada y tampoco me importaba hacer nada para impedirlo, sin duda dolería demasiado, ya lo sabía porque ya había pasado, y con una sola vez que mi sangre lo sintió no necesitaba nada más para reconocerlo, volvería a pasar y yo no haría nada.
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Escuchaba el canto de los pájaros sin siquiera haber llegado la primavera, pero así sería, aunque claro que podría cambiar, también estaba acostumbrada a grandes giros repentinos pero en este momento había la seguridad total de lo que se estaba creando en mi cabeza y que pronto haría tropezar a mis piernas que tratarían de no caer, y darían vueltas y vueltas, pisando ampliamente, tardaría lo que tarda el sol en salir mil veces pero finalmente no podría evitar el choque al final del pozo.

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Las horas han sido cortadas por los filos de un enorme cuchillo, y se han estrellado en el cielo, las nubes permanecen inmóviles pero los pedazos siguen ahí recostados plácidamente, pues cayeron justo donde querían aunque no donde debían haber caído y ya nadie las podrá despertar y mucho menos unir. Pedacitos de espejo reflejan lo que una vez fue un todo y ahora es muchos nadas.
Imagen: Pequeña Nube de Magallanes

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