domingo, 14 de junio de 2009

Camera Obscura

Heme ahí, en medio de la oscuridad, el salón estaba repleto de gente, pero cuando empezaron a tocar y él me abrazo, fue como si solo estuviéramos los dos, como si cualquier falla de mi corazón, tristeza, preocupación, lo que sea que en algún memento me pudo haber lastimado, en ese momento sencillamente desapareció.

Noche maravillosa; todos los instrumentos daban su mágica aparición en el momento preciso para transformarlo todo, y la voz, esa voz!!!, que acompañaba mi caminar a través de un campo soleado, lleno de flores, a lo lejos el ruido de un río que choca delicadamente con las rocas, el sonido del viento y los árboles bailando a su ritmo, los insectos se divierten acariciando las flores. ¿Qué importaba en ese momento todo lo demás?, había conseguido un momento de felicidad plena, felicidad que no se deja alcanzar todos los días, ni siquiera me preocupe porque se fuera a terminar, solo la viví, y tiene tanta fuerza que estoy segura de que aún con el paso del tiempo, el sólo recuerdo de esa noche, será suficiente para devolverme la sonrisa, a pesar de que mis cielos solo pinten obscuros nubarrones.

1 comentario:

Pepe dijo...

He estado cerca de experimentar lo que describes... y perderlo siempre me ha golpeado muy duro...