lunes, 18 de mayo de 2009

De adentro hacia fuera

Una tarde nublada; unos árboles meneándose al ritmo del caprichoso viento; una atolondrada ardilla hambrienta; armonías musicales para soñar; dos corazones tambaleantes de felicidad; un museo festejando con unos cuantos asistentes; libros impacientes esperando derramar su elixir; tenis de cartón con decorados estrambóticos, unos como sacados de algún centro comercial, otros que parecían creados con gruesas crayolas por niños hiperactivos de 3 años. Pero el punto no era pintar el tenis perfecto y que te declararan un artista innato, se trataba de mostrar una parte de todo lo que llevas en la cabeza, qué importa si no se plasmó bien, tal vez eso reflejaba la complejidad de tus pensamientos, pero ese es el punto, solo hacerlo, sin esperar que todos lo entiendan, que a todos les guste, simplemente mostrar lo mejor de ti, no detenerte, dejar que todo fluya, somos movimiento así que cuando intentamos detenernos todo se desmorona porque lejos de conseguir poner un alto la corriente sigue el camino equivocado, así que en mi opinión lo mejor es dejarse llevar por lo que somos, con eso se tiene la garantía de por lo menos no fallarse a uno mismo, ja! Y vuelvo a divagar...
Por cierto, por favor, por favor, sírvase a leer la entrada anterior, sé que no es el poema que más gusta, pero para escoger uno de todos los que nos dejó estuvo difícil.

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