lunes, 25 de mayo de 2009

Rencor: esclavitud del alma.

Me dormí sintiendo el sumo del mi alma humedeciendo mi almohada, tenía mucho que no venía a mi esa horrible sensación mezcla de que no puedo hacer nada para cambiar las cosas, que lo que está pasando oprime y las lagrimas desgarran inconteniblemente. Olas de recuerdos me revuelcan en tristeza, y no entiendo como las cosas más bellas que van surgiendo en el camino, de un momento a otro queden reducidas, en el mejor de los casos, a fotos en un rincón de la memoria. Maldito odio, maldito rencor que diluye gota a gota la bondad del hombre, y hace que hasta reír duela, todo lo deja sin color, pero lo que creció en las tierras del amor, termina con un triste pero bello atardecer. Por eso cuando el rencor se empiece a filtrar por las paredes del corazón preocúpese y no permita que se inunde, entonces los esfuerzos son buenos pero tardíos y ya nada será igual.

Maldita ideología individualistas, que convierte en sanguinarios enemigos a cualquiera que no sea uno mismo, y se busca su desaparición, pero ¿de qué sirve quedar sólo uno?, incluso para que la soledad sea la mejor amiga se necesita de una compañía ¿Por qué las relaciones tienen que ser tan frágiles? ¿Por qué el cariño no puede ser más fuerte que el rencor? es como si se construyera un castillo de arena en la playa, parece maravilloso, y merece admiración por su perfección, pero un día lo alcanzan las olas, va quedando deforme hasta que pasa a ser parte de la nada, como si nunca hubieran existido. Maldito odio, maldito rencor que envenena las almas y destruye lo bello y arranca las flores y sólo deja la tierra seca…

2 comentarios:

Violeta dijo...

wow! Tienes toda la razón. Que bien escribes, se entiende perfecto cada sensación >(

Saludos

LUNA12 dijo...

Ja! Me lo voy a creer eh ;)
a mi también me gusta como escribes.