viernes, 6 de marzo de 2009

Océano interno

Era como si hubiera caído victima de un hechizo, varias ideas daban vueltas en mi cabeza, algo dentro de mi empezó a moverme hasta que me levante, me vi como loca en una de tantas madrugadas, envuelta por la oscuridad tratando de encontrar algo para escribir, esperando abrir la jaula y liberar mis ideas, no me detuve hasta que termine.
Caí en tus aguas
y mis ríos se confundieron con los tuyos.
Formamos un mar inmenso,
las tonalidades eran diferentes.
A veces reflejábamos el cielo,
otras mostrábamos nuestros colores internos.
Las olas nos arrancaron en pedazos,
pero nos volvíamos a unir.
Tu río termino de pasar
y el mío se quedo ahí,
pero ya ¿cómo separar tus aguas de las mías?
Ya no estabas pero seguías ahí,
siempre en movimiento,
el agua nunca se detiene.
La lluvia calló con crueldad sobre nosotros,
fuimos el arco iris de muchos colores.
La hoguera se ha consumido,
pronto otros ríos desembocarán,
nunca nada se quedará igual.
Sólo que siempre dependo de la luna,
si lleno los surcos y choco con violencia contra las rocas,
o me quedo tranquila acariciando la arena,
pero siempre en movimiento,
ahora solo soy yo.
Pintura: Marina y rocas Juan Carlos Alvaro Saenz

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